domingo, 22 de septiembre de 2019

Palos de la Baraja del Camino de Santiago


TÍTULO DE LA BARAJA: Camino de Santiago
Hay temas sobre los que se pueden hacer muchas barajas con palos diferentes a los clásicos. Uno de esos temas es el Camino de Santiago. Ya he subido en otra ocasión una baraja sobre el mismo tema, la Baraja del Camino (20/07/18), y casi con los mismo palos, aunque con un diseño diferente. No dudo de que haya ahora o en el futuro más barajas sobre este tema, porque da mucho juego.
No voy a repetir lo que ya subí en aquella entrada y me voy a limitar a indicar quienes son las figuras y a describir el único palo discordante.
El primer palo es el de conchas o vieras, la famosa concha de Santiago que deberían llevar en la capa y el sombrero todos los peregrinos. La sota de conchas es Gotescalco, que fue el primer peregrino extranjero del que se conoce el nombre que llegó a Santiago. Gotescalco fue un clérigo francés, obispo de Puy-en-Velay durante el siglo X. Se preocupó por copiar manuscritos que había encontrado en España, como De Virginitate, de San Idelfonso de Toledo, y mandó construir el santuario de San Miguel de Aiguile. 
El caballo de conchas es Santa Brígida de Suecia, que junto a su marido Ulf viajó a Santiago en 1341. Es una de las patronas de Suecia. El rey de conchas es el primer arzobispo de Santiago, Diego Xalmírez o Galmírez, impulsor de la construcción de la catedral.
 El segundo palo son las calabazas donde se llevaba la bebida. La sota es un peregrino que se supone actual, por sus rastas y su aspecto general. El caballo de calabazas es Aymeric Picaud, monje benedictino francés de la región de Poitou, que vivió en el siglo XII y es el autor de la Guía del Peregrino, incluida en el Codex Calixtinus. El rey de calabazas es Santa Isabel de Portugal, mujer de Carlos I de España e hija de Manuel I de Portugal. A la muerte de su marido peregrinó en 1325 a la tumba del Apóstol. 
El tercer palo es diferente al de la baraja anterior. En aquel caso eran cruces de Santiago y ahora son navajas. La navaja aparece también en otras entradas de mis barajas. Por ejemplo, en Bandoleros valencianos (29/03/19). En general las navajas se caracterizan por ser plegables y poder llevarse en el bolsillo, la bolsa o al cinto. Las antiguas, aunque aquí no lo parezca, eran de un tamaño fenomenal, casi como espadas una vez abiertas. Parece que era una herramienta necesaria para un peregrino que va en muchas ocasiones solo por los caminos y con riesgo de ser asaltado. La navaja se inventa en España y gracias a los peregrino se difundió rápidamente por toda Europa. La sota de navajas es un peregrino de antaño con un queso de Arzúa, según se dice en la misma baraja. Este queso es un queso de leche de vaca que se fabrica en Arzúa y Ulloa, en la provincia de Lugo. 
El caballo de navajas es el propio apóstol Santiago, mostrando su cara más belicosa, la que teóricamente permitió, según se dice en la leyenda, ganar a los cristianos la batalla de Clavijo en el año 844 a los musulmanes. El rey de navajas es el rey de Asturias Alfonso II el Casto, el primer peregrino a la tumba del apóstol para reunirse con el obispo Teodomiro, ya que durante su reinado fue cuando se descubrió la supuesta tumba de Santiago. Fue tan casto que no tuvo descendencia. 
Y el último palo son los bordones o báculos de los peregrinos, que no sólo servía para ayudarles en las caminatas sino también para ser usado como un arma formidable en caso de peligro. Se llaman bordones a los bastones de un tamaño superior a un hombre y terminados en una punta de hierro. La sota de bordones es otra peregrina moderna con un chubasquero, bajo la lluvia típica de Galicia. 
El caballo de bordones es San Francisco de Asís, que peregrinó a Santiago en el siglo XIII, donde fundó su primer convento. El rey de bordones es Teodomiro de Iria, el obispo de Iria Flavia en el Concello de Padrón, que descubrió la supuesta tumba cuando en el 813 atendió, según la leyenda, a lo que le dijo un ermitaño llamado Pelagio, que decía haber visto una estrella posada sobre el bosque de Libredón.
Como es una baraja de formato español, tiene los mismos bodes cortados, los números sólo llegan hasta el 7 y carece de comodines. El diseño está muy cuidado y es muy bonito.


PALOS: Conchas del peregrino, calabazas, navajas y bordones. 
AUTOR: Alberto Gutián
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2018
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Internet 
EDICIÓN: Ideas Peregrinas

jueves, 25 de julio de 2019

Palos de la Baraja Typical Spanish


TÍTULO DE LA BARAJA: Ale-Hop Typical Spanish

La quinta y última baraja editada por Ale-Hop es algo diferente a las anteriores. En primer lugar porque tiene nombre, de hecho un doble nombre, Typical Spanish y Olé y Olé.

El diseño general es muy parecido pero los palos no coinciden con ninguna de las cuatro barajas anteriores  y siguen las pautas que podríamos esperar del nombre.

Empezando por el comodín, se trata de un gran corazón con Spain en medio, algo así como el famoso INY.

Como primer palo supongo que debo colocar a las paellas, porque aunque se trate de una baraja americana es un símbolo redondo y dorado como los oros; yo, al abrir la caja la encontré en segundo lugar. Es claramente una paella de mariscos, aunque para ser más preciso debería haber dicho arroz en paella, ya que la paella es el recipiente y no el contenido. Los naipes llevan un reborde naranja.

El segundo palo es una jarra de sangría con un vaso ya servido, supongo que nos tiene que recordar a las copas. El reborde en este caso es azul.

El tercer y cuarto palo no parece guardar ninguna relación con los palos de la baraja española. El cuarto es un zapato rojo de tacón, sin duda de una bailaora de flamenco, con lunares blancos. El reborde es una línea verde.

El cuarto es una guitarra española. Los naipes llevan un reborde rosa. Como se ve, en todas las barajas hay una doble vinculación al palo, el símbolo y un color. Una baraja francesa habría tenido el pequeño símbolo en la esquina y una baraja española el corte es la línea del borde. En este caso el color es que debe de dar la pista del palo sin abrir completamente el mazo.

Las figuras, como no podían ser menos, son absolutamente tópicas. Cualquier extranjero de viaje por España y con poco conocimiento de la cultura, las tradiciones y la naturaleza, habría elegido esos tres símbolos: un torero para la J, una bailaora con peineta y abanico para las Q y un toro para la K. Tanto el vestido de la bailaora, que lleva lunares blancos, como la taleguilla, que es el pantalón o calzón, y parte de la chaquetilla del torero son del color de los rebordes del palo.

Un aplauso para Ale-Hop por esta colección de barajas.






PALOS: Paellas en naranja, sangrías en azul, zapatos de bailaora en verde y guitarras en rosa.
AUTOR: No consta
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2019
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Madrid
EDICIÓN: Clave Denia S.A.

domingo, 21 de julio de 2019

Palos de la Baraja Ale-Hop de los colores


TÍTULO DE LA BARAJA: Ale-Hop de colores

La cuarta baraja editada por Ale-Hop está en la misma línea gráfica de las anteriores pero ya no mantiene las mismas pautas de las tres primeras, en las que la imagen que aparecía en el comodín era la base del diseño de las figuras. La he llamado de colores porque es el aspecto más significativo que he podido encontrar.

En este caso el comodín, que es un globo terráqueo, no tiene mayor presencia en el resto de los naipes. En esta baraja los palos son cuatro objetos que tienen en común su carácter de objetos vivos, pues todos tienen caras, brazos y piernas; no se pueden considerar auténticas figuras antropomórficas, pero casi.

El primer palo es una rodaja de sandía, relacionada con el color azul. El color aparece en todos los palos como el fondo de las figuras y un reborde en los números. El segundo palo es un cactus plantado en una maceta; su color es el naranja. El tercer palo es una piña y su color es el verde. Y, para terminar, el cuarto palo es un donut, pero no el clásico de azúcar, ni siquiera el de chocolate, un donut rosa con todo tipo de toppings pegados; su color es el rosa.

Las figuras usan el modelo del palo. La J con los dos ojos abiertos, la Q con unas flores en su aparente cabeza y con los dos ojos cerrados, y la K con un gran bigote y guiñando un ojo.






PALOS: Rodajas de sandía en azul, cactus en naranja, piñas en verde y donuts en rosa.
AUTOR: No consta
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2019
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Madrid 
EDICIÓN: Clave Denia S.A.

miércoles, 17 de julio de 2019

Palos de la Baraja Ale-Hop de la llama


TÍTULO DE LA BARAJA: Ale-Hop de la llama

La tercera baraja de Ale-Hop cierra una pequeña trilogía, pues la estructura es idéntica a dos las anteriores pero en lugar del unicornio y el flamenco aquí hay una llama con una manta sobre el lomo. Podría ser una alpaca o una vicuña, pero por el color y la aparente longitud de su lana creo que es una llama. La caja es azul celeste.

Los palos son corazones sobre fondo rosa, flores irreconocibles de 6 pétalos y dos sépalos visibles sobre fondo verde, perfiles de cactus sobre fondo lila, un diseño un poco raro en comparación con los otros, y estrellas de cinco puntas sobre fondo naranja suave.

Las figuras, al igual que en las baraja anteriores eran los unicornios y los flamencos, aquí son las llamas con la única modificación en cada palo de que incluyen el dibujo del palo en la manta que llevan sobre el lomo. Como en las barajas anteriores, las llamas llevan flores sobre las cabezas en los naipes Q y coronas en los naipes K.






PALOS: Corazones y rosa, flores y verde, cactus y lila y estrellas y naranja.
AUTOR: No consta
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2019
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Madrid
EDICIÓN: Clave Denia S.A.

martes, 16 de julio de 2019

Palos de la Baraja Ale-Hope del flamenco


TÍTULO DE LA BARAJA: Ale-Hop del flamenco

La segunda baraja de Ale-Hop tiene una estructura idéntica a la anterior pero con palos y motivos diferentes. La referencia, la figura que aparece en el Joker, es un flamenco rosa sobre una pata y con un ala blanca en forma de corazón.

Los palos son piñas, rodajas de sandía, hojas de la costilla de Adán (monstera deliciosa) y cactus. El color del fondo es siempre blanco, por lo que los naipes tienen que tener un pequeño reborde.

Las figuras, al igual que en la baraja anterior eran los unicornios, son los flamencos, en este caso sin modificar nada de su color y dispuestos sobre un palo a gran tamaño. Como los naipes anteriores, la única modificación entre las tres figuras de cada palo son las flores sobre las cabezas de los flamencos que están en los naipes Q y las coronas en los naipes K.






PALOS: Piñas, rodajas de sandía, hojas de la costilla de Adán y cactus.
AUTOR: No consta
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2019
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Segovia 
EDICIÓN: Clave Denia S.A.

Palos de la Baraja Ale-Hop del unicornio


TÍTULO DE LA BARAJA: Ale-Hop del unicornio

Encontrar barajas de póker, es decir, con naipes del 1 al 10, con J, Q y K y con comodines, que se adapten a mi colección no es nada sencillo. Por eso, cuando encuentro alguna me llevo una alegría. Éste es el caso, pero no por una baraja sino por cinco. Las edita y vende la tienda Ale-Hop.

Ale-Hop es una franquicia dedicada a la venta de complementos de moda, regalos, decoración y objetos raros y graciosos en general. Es una empresa creada por el español Vicente Grimalt, y cuya primera tienda se abrió en el año 2000 en Alicante. Es fácil reconocerla porque es la que tiene una vaca de tamaño natural dándote la bienvenida desde la puerta. Varios de esos objetos curiosos eran barajas.

La primera baraja va en una caja de color lila suave. El símbolo que da cuerpo a esta baraja está en los comodines, y son unicornios de crines y colas multicolores, un símbolo del colectivo LGTBI. Estos mismos símbolos que aparecen en los comodines también son las tres figuras de los cuatro palos de la baraja; la única diferencia con los comodines es que han perdido la multicoloridad para dejar el color del palo nada más. Por otro lado, si nos fijamos en las figuras, la J no tiene ninguna diferencia con respecto al Joker, pero la Q lleva unas flores rodeando el cuerno y la K una corona.

Los palos con simples y elementales. Corazones en fondo rosa, margaritas en fondo verde, estrellas en fondo morado y nubes en fondo azul, siempre en tonos pastel muy suaves. Las crines y la cola de los unicornio de los palos ahora son del color del palo, pero más intenso.






PALOS: Corazones y rosa, margaritas y verde, estrellas y morado y nubes y azul
AUTOR: No consta
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2019
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Segovia 
EDICIÓN: Clave Denia S.A.

viernes, 29 de marzo de 2019

Palos de la Baraja de los Bandoleros valencianos


TÍTULO DE LA BARAJA: Bandoleros Valencianos
La baraja está dedicada a los bandoleros valencianos que camparon por sus respetos durante el siglo XIX por la zona de Benimassot, que es un pueblo alicantino, encaramado en la sierra de la Almudaina, rodeado de riscos y piedras, el lugar favorito de los bandoleros para esconderse y dar sus golpes.
El bandolerismo fue un fenómeno global desde muy antiguo. Surgió en zonas donde la miseria y, en muchos casos, también la injusticia se cebaban con algunas personas, colocándolas en situaciones límite. Este estado de  penuria les llevó a la formación de grupos y bandas organizados con fines delictivos, lejos de las ciudades, en campos y caminos.
El bandolerismo, que apareció en España durante el siglo XVIII, tuvo su apogeo en el siglo XIX. En muchos casos las bandas las formaron antiguos combatientes de la guerra de la independencia contra Napoleón, que tras finalizar la guerra no encontraron lugar en la sociedad. Su formación militar y el uso de las armas les facilitaron el paso a la delincuencia. Fueron bandoleros famosos Luis Candelas, con unas cuevas turísticas en Madrid, el Tragabuches, el Tempranillo o el Pernales.
Los bandoleros eran asaltantes de caminos, que robaban y asesinaban a los viajantes que atravesaban zonas despobladas. Durante el siglo XVIII, Carlos III tuvo que repoblar con alemanes y holandeses Sierra Morena, un lugar perfecto para las incursiones de bandoleros, fundando varios pueblos, La Carlota, La Carolina, La Luisiana, Guarromán o Santa Elena. En ocasiones se ha querido ver a los bandoleros con un cierto romanticismo, como un Robín Hood a la española, pero no dejaban de ser delincuentes peligrosos. No dudo que la injusticia social pudo llevar a algunas de esas personas al bandolerismo, pero de ningún modo se pueden justificar sus actos.
Los palos de esta baraja de bandoleros valencianos son monedas de Amadeo de Saboya, botas de vino, navajas de bandolero y trabucos.
Amadeo de Saboya reinó brevemente en España, entre 1871 y 1873, como Amadeo I. Tras la revolución de 1868, que llevó a salir de España a Isabel II, se formaron Cortes Constituyentes para promulgar una constitución en 1869; era una constitución que fijaba la forma del Estado como de monarquía constitucional. Tras la expulsión de Isabel II, el problema era elegir a un nuevo rey. El Parlamento, no sin muchas polémicas, eligió a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia, con vínculos familiares con la monarquía española, progresista y masón. Parecía una buena elección, pero tras un breve y convulso periodo, fue forzado a renunciar al trono y abandonar el país, tras lo que se proclamó la Primera Republica en España. El primer palo son monedas con su efigie, los amadeos.
El segundo palo son las tradicionales botas de vino, que son recipientes de piel con forma de gota, de la que se bebe el vino apretándolas con fuerza y dejando que salga un fino chorro por la punta. No parece la mejor forma de disfrutar del vino, pero no cabe duda de que es un recipiente muy adecuado para trasportarlo en los viajes o en los desplazamientos y estancias por la montaña, como era el caso de los bandoleros.
El tercer palo son navajas de bandoleros. Estas navajas tienen en común con otras navajas, como las barberas o las multiusos, que se pliegan cerrándose dentro de unas cachas rígidas protectoras, por lo que se pueden llevar en el bolsillo o en el cinturón. La diferencia de estas navajas con el resto es que tenían un fenomenal tamaño que las aproximaba más a una pequeña espada que a otra cosa.
Finamente el cuarto palo, los trabucos, que son armas de fuego cortas, como escopetas de cañón recortado, propicias para los asaltos, de un calibre muy grueso y con el cañón acabado en una característica forma de campana. Nadie imaginaría a un auténtico bandolero sin un buen trabuco.
La baraja se basa en dos cuentos escritos por Francisco Pascual Soler, profesor de primaria en el colegio San Roque, e ilustrados por César Villaplana Peña, El Tresor de Benimassot y La plata de Gaianes. Los personajes de bandoleros que aparecen dibujados en las dos publicaciones son los reflejados como las figuras de la baraja en sus cuatro palos. Las ilustraciones de amadeos y trabucos son del El Tresor de Benimassot  y las de botas y navajas de La plata de Gaianes.
En El Tresor de Benimassot, se cuenta  como una cuadrilla de treinta y cuatro roders, nombre que se les daba en Valencia a los bandoleros, comandada por Josep de la Tona (el rey de amadeos) deciden asaltar a los asistentes a la misa de las seis de la mañana, del último domingo del mes de febrero de 1874. Normalmente no bajaban  a los pueblos, sino que se limitaban a asaltar a los viajantes, pero esta vez fue un golpe más osado saqueando a todos los habitantes del pueblo de Benimassot.
Por su parte, en La plata de Gaianes se cuenta como fue perpetrado el robo al Banco de España de Valencia en 1871 por parte de unos hermanos del pueblo de Gaianes, los Seguí. En base a esta historia, Pascual da forma a un cuento en el que unos niños, convertidos en bandoleros, recuperan el dinero que un rey corrupto les ha arrebatado a los labradores de la pequeña población de El Comtat. El robo del Banco de España fue un golpe bien planificado por Josep Ramon, el Zurdet, y Enric Seguí, una operación digna de ladrones contemporáneos en la que intervinieron al menos una decena de personas; se llevó a cabo durante el reinado de Amadeo de Saboya. El tercer hermano Seguí, el más famoso, Camil (la sota de botas), estaba por entonces encarcelado en Cartagena. Para dar el golpe organizaron un complejo plan que incluyó el alquiler de una casa en las proximidades del banco, en la entonces llamada Plaza de las Barcas. Desde la casa excavaron un túnel que les llevaría hasta situarse justo debajo del Banco de España, que entonces se encontraba en la plaza de la Congregación, hoy de San Vicente Ferrer. Desde allí excavaron otro túnel vertical para hacer un butrón por el que accederían a la cámara acorazada. El problema fue que cuando llegaron les esperaba la Guardia Civil escondida dentro del banco. Con el paso del tiempo, los Seguí pasaros de ser unos bandoleros algo románticos, del robo a los ricos para dar a los pobres, a convertirse en asesinos violentos, sicarios a sueldo capaces de cometer cualquier tipo de crimen. Finalmente, Camil Seguí fue asesinado el 9 de febrero de 1873, la víspera de la abdicación de Amadeo de Saboya. Lo mataron en Rafelguaraf, donde se había ocultado tras su última evasión de la cárcel.
En la época en la que los bandoleros valencianos cometían sus crímenes, en EE.UU., en el salvaje oeste, cometía los suyos Billy el Niño y Jesse James, con los que tuvieron notables paralelismos.
Otros  bandoleros valencianos de la época fueron Micalet Mas (el rey de navajas de bandolero), el Tio Joan de la Marina (la sota de navajas de bandolero), Pinet (la sota de amadeos), Mixana de Castell (el caballo de navajas), El Rajoler de Ador (el caballo de botas), Jaime el Barbudo de Crevillente (el rey de trabucos); Camot de Játiva (el caballo de amadeos), el Gato de Carlet (el caballo de tabucos), el Manco de Calderón (el rey de botas) o el Macareno (la sota de trabucos). Como los forajidos del oeste de Estados Unidos o los gánsteres de Chicago, los bandoleros valencianos se intentaban eliminar los unos a los otros para controlar más territorio. El primero de los asaltantes al Banco de España en morir fue Baiona, en junio de 1871, apenas dos meses después del robo, a manos del temible Micalet Mas, al que intentó matar de un escopetazo en la puerta de la iglesia de Llosa de Ranes, como en el Padrino III, a la salida de una boda. Pero falló y Mas le arrebató el arma y lo mató a culatazos. Por su parte, Micalet Mas fue asesinado en 1875 por otros dos presidarios mientras cumplía condena en la cárcel de San Miguel de los Reyes.
En estos libros los niños se sienten protagonistas emulando las andanzas de los bandoleros, con los que se sienten identificados al ser valientes, aventureros y atrevidos, es decir, mostrando el aspecto más atractivo de los personajes pero ocultando el más siniestro, como en Piratas del Caribe. Yo no estoy seguro de que sean el ejemplo a seguir, aunque se haga con la intención de enseñar historia.
La baraja tiene formato español, como no podía ser de otro modo, con tres figuras, sota, caballo y rey, y números del 1 al 7. La orla de los naipes está hecho con palos atados en las esquinas, con cero, uno, dos o tres cortes, según el palo. En las figuras no parece que haya una diferencia entre ellas que dé más importancia al rey que a la sota. Únicamente se diferencian las figuras de los 11 ya que van a caballo.



PALOS: Amadeos, botas de vino, navajas de bandolero y trabucos
AUTOR: César Villaplana Peña
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2018
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Internet 
EDICIÓN: Sin referencia