lunes, 21 de marzo de 2016

Palos de la Baraja del Siglo de Oro en Madrid


TÍTULO DE LA BARAJA: Madrid, siglo de oro  

Se trata de una clásica baraja de familias. Hay siete familias y, por tanto, siete palos. La originalidad está en las familias, que no lo son tanto, y en el diseño de los naipes.

Cada naipe representa a un personaje, un lugar, un edificio o una situación, dentro de la homogeneidad que da el palo. Cada palo tiene seis naipes.

El primer palo es el de los reyes y reinas Austrias de la corona de España, considerados menores. Son Felipe II, Felipe IV, Margarita de Austria, Mariana  de Austria e Isabel de Borbón. Son los últimos representantes de la dinastía de los Austria en España. Reinaron en una época de crisis económica provocada por una decadencia política, pero de esplendor cultural, no por menos se llamó a esta época  el Siglo de Oro. Los naipes, en el anverso, tienen un lazo de color que también identifica a las familias; en este primer palo es el color azul claro. Curiosamente, y a diferencia del resto de barajas que conozco, el reverso es distinto en todos los naipes, frente a lo que suele ser habitual, que es una imagen idéntica y neutra para que los contrarios no sepan que cartas tiene cada uno. Sin embargo, en esta baraja se pueden ver en las manos del contrario que naipes lleva. La dificultad la proporciona que el texto está escrito para ser leído reflejado en un espejo, y colocado invertidamente con relación al anverso. A pesar de ello, no el texto, pero si el nombre del personaje se podría intuir en muchos casos; puede que este sea parte del interés del juego. El texto del reverso lleva el nombre de la carta y un comentario sobre el mismo, una frase o una referencia.

El resto de naipes de la baraja hacen referencia a este periodo de la historia de España. Por ejemplo, el segundo palo es el de la Arquitectura Barroca Madrileña, formada por seis edificios emblemáticos. Su lazo es de color verde. Algunos aún existen, como la Plaza Mayor o la Casa de las Siete Chimeneas, ésta obra de Juan Bautista de Toledo, situada en la Plaza del Rey y que actualmente acoge al Ministerio de Cultura. Otro edificio es el Colegio Imperial, también conocido como el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús y que está situado en la calle de Toledo, cerca de la Plaza Mayor; fue construido para acoger los Reales estudios de San Isidro, institucionalizados por Felipe IV para impartir estudios de alto nivel a la realeza. Otros sin embargo han desaparecido, como el Alcázar, que fue construido como fortaleza musulmana en el siglo IX; sobre su emplazamiento, Juan Gómez de la Mora empezó a construir el actual Palacio Real, terminado por Sabatini. La Cárcel de la Corte también desapareció, en su lugar se encuentra el Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, situado a la espalda de la Plaza Mayor. El Palacio del Buen Retiro lo mandó edificar Felipe IV a Alonso Carbonel como un conjunto de recintos y jardines de recreo; sólo hay algunos restos, pero quedan sus jardines que hoy conocemos como Parque del Retiro.

El tercer palo es la Casa y Corte, con el color naranja. Hace referencia a todos los protocolos, actitudes y gente que pululaban permanentemente en torno a la familia real. Los naipes que aparecen son el Maestro Mayor de Obras; Juan Gómez de Mora fue un maestro de obras. El Mayordomo Mayor, el encargado de la organización de todo el Palacio; Velázquez fue mayordomo real. El Valido, un personaje que no tenía título o función institucional, pero que actuaba de asesor o consejero, y tenía una influencia enorme en las decisiones que tomaban los reyes. El Contador Mayor de Cuentas, que hoy sería en ministro de Hacienda o Economía. El Sumiller de Corps, el encargado de controlar todo lo relativo a las habitaciones de los reyes. Y finalmente el Bufón, la persona encargada de entretener a la familia real; normalmente se elegía a una persona deforme para esta función.

El siguiente palo es el Dimes y Diretes, con el color rosa oscuro. Es un palo un tanto ecléctico en el que se juntan divertimentos y eventos más o menos populares. El primero es el de los Autos de Fe, donde la Inquisición quemaba a los que ya había decidido que eran herejes, porque lo reconocían ante el dolor o porque el demonio les daba fuerza para obstinadamente no reconocerlo. Las Ejecuciones en la Plaza Mayor, al garrote vil, también se consideraban espectáculos y la gente no se los perdía. El Espectáculo de Cañas y Toros era algo más sano. Los espectáculos de cañas eran torneos fingidos entre caballeros, en los que las lanzas se sustituían por cañas para evitar daños mayores, e iban acompañados normalmente de corridas de toros; eran unos de los momentos más esperados del año por todo el pueblo para divertirse. La Romería de Santiago el Verde era una romería que se realizaba el 1 de mayo a la ermita de San Felipe y Santiago, que estaba situada en una pequeña isla del río Manzanares; probablemente fue el origen de la romería a la ermita del Santo que aún hoy se celebra el 15 de mayo, el día de San Isidro, patrón de Madrid; estás romerías eran momento de gran regocijo y diversión. Los Mentideros de la Villa eran enclaves donde los madrileños se reunión para intercambiar noticias políticas y sociales; era una especie de periodismo oral que hoy llamaríamos Twitter o WhatsApp. Según el lugar dónde se reunían se trataban unos temas u otros. La gente del teatro lo hacían en la calle del León,  la de palacio frente al Alcázar, y  para todo tipo de gentes en las escalinatas del Convento de San Felipe el Real o en la propia Plaza Mayor. Las Casas a la Malicia surgen de la “Regalía del Aposento”, emitida por Felipe II, que obligaba a los propietarios de edificios de dos plantas a “regalar” la segunda planta para funcionarios de la Corte. Para evitarlo se inventaban todo tipo de trucos que no permitieran ver cuantas plantas tenían los edificios o para darles un aspecto poco adecuado para acoger a los funcionarios reales, habitaciones casi sin ventanas, con techos aparentemente bajos, espacios estrechos y todo tipo de picaresca imaginable, para lo que los madrileños eran muy hábiles, se llamaron así casas a la malicia.

El siguiente palo es el de los Escritores, de los que estuvo sobrado el siglo de oro de las letras y las artes. Fue una época en la que no sólo hubo grandes escritores sino también grandes rencillas entre ellos, manifestadas en sus textos, denigrando al contrario, que fueron seguidas constantemente en los mentideros. Aunque se podrían destacar otros muchos, en los naipes aparecen Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes Saavedra, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora. El color de su lazo es el morado.

El sexto palo se llama Foráneos y no queda muy claro a qué tipo de personas reúne. Son en ocasiones personas de gran poder, pero sin gran valía, en otros casos son personas de gran valía sin poder y otros personas con cierta singularidad, pero no hay nada que claramente los una. Son el Conde Duque de Olivares, extremadamente poderoso, Diego Velázquez, pintor real por excelencia pero también mayordomo real en contacto permanente con la familia del rey, Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, el primer Duque de Lerma, valido de Felipe III, Pedro de Teixeira, cartógrafo portugués al servicio de Felipe IV, y La Monja Alférez, entre real, ya que existió y se llamó Catalina Erauso y Pérez Galarraga, y figurada porque a través de la literatura se convirtió en un mito. Su color es el azul oscuro.

El último palo es el de Grandes Obras. Está muy relacionado con el palo del Barroco Madrileño. Los naipes representan al Convento de las Descalzas Reales, obra de Juan Bautista de Toledo situado en la plaza del mismo nombre. La Iglesia de San Nicolás, también situada en una plaza con el mismo nombre. El Convento de la Encarnación, obra de Juan Gómez de Mora, de nuevo en una plaza con su nombre. La Iglesia de San Ginés, dando básicamente a la calle del Arenal, pero también dando a la plazuela y al pasadizo de San Ginés, como no podría ser menos. La Iglesia de San Andrés, lógicamente en la plaza de San Andrés; en ella destaca la capilla de San Isidro, obra también de Juan Gómez de la Mora. Y finalmente el Convento el Corpus Christi, también conocido como Convento de las Carboneras del Corpus Christi, que, por fin, no está en un lugar del mismo nombre; en este caso se encuentra en la Plazuela del Conde de Miranda.

En general es una baraja que da mucho juego al tener 42 naipes diferentes, tanto por el anverso como por el reverso.
 He subido la totalidad de los naipes, dada la singularidad de cada uno de ellos. He puesto tanto el anverso como el reverso tal y como se ve, e invertido digitalmente para que se pueda leer.





 

 

 

 

 


PALOS: Austrias Menores-azul claro, Barroco Madrileño-verde, Casa y Corte-naranja, Dimes y Diretes-rosa oscuro, Escritores-morado, Foráneos-azul oscuro y Grandes Obras-rosa claro
AUTOR: Carmen Alcalde Aramburu
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2016
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Madrid
EDICIÓN: Ciudadesenjuego

1 comentario:

  1. Hola Javier. Gracias por reseñar mis barajas. En esta del Siglo de Oro, se te ha olvidado añadir que la baraja lleva un desplegable con la explicación de cada familia. Ahí es donde se conocer el por qué de los personajes, los edificios, etc. Y la edición es bilingüe, inglés y español. saludos

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