TÍTULO DE LA BARAJA: Las cartas de Abraham
Se trata de una baraja dedica a Abraham
Méndez Ramos (Madrid, 1941 - Roda de Barà, 2008), que según indica un naipe
incluido en el mazo fue escritor, director del Museo del Escritor de Roda de
Barà (Tarragona), tuvo el récord Guinness de cartas al director (sic), 1.215 en
66 periódicos/revistas, y creador del Concurso Literario Cartas Manuscritas.
Al margen de este perfil personal, la baraja
es muy interesante desde la óptica de mi colección. Tiene un formato clásico de
baraja española, pero con palos todos ellos muy originales, como suele ocurrir
en las barajas Comas, que es quien la publica.
El primer palo es un libro titulado Cartas
de Abraham, que fue un género, el epistolar, ampliamente empleado por el homenajeado
en la baraja.
El segundo palo es un tintero de vidrio,
de los antiguos, de los que se llenan de tinta para ir mojando la plumilla en
él y así poder escribir. Hay poco información sobre el palo, pero en el 4 de
tinteros pone “de una hoja”, cuyo significado se me escapa. Los tinteros aún
se siguen usando para conservar la tinta con la que llenaremos las plumas estilográficas,
pero el representado en la baraja es el que se ponía sobre el “secreter”, al
lado del “papel secante”, y se usaba para mojar la plumilla.
El tercer palo es una pluma de ave, de
las utilizadas para escribir con tinta antes de que aparecieran las plumillas,
que fue el paso anterior a las plumas-fuente, llamadas así porque tienen un
depósito interior con tinta líquida, y a las que siguieron más tarde los
bolígrafos. Las plumillas o plumín son unas herramientas de metal, plástico o
vidrio que se inserta en un mango, el palillero, para escribir o dibujar
mojándola en tinta. Tengo que reconocer que de niño en el colegio emplee estas
plumillas, concretamente de la marca Cervantes; de lo que se acuerda uno. Volviendo
a las plumas de ave, las plumas de ganso eran las más utilizadas, pero las
consideradas de óptima calidad, más costosas, eran las plumas de cisne.
Dependiendo de la disponibilidad y la fuerza de la pluma, así como las características
del tipo de línea deseada por el escritor, había otras plumas que podían ser usadas
para la caligrafía, como la de cuervo, águila, lechuza o pavo. Para entender su
uso hay que ver la película Shakespeare in love, de John Madden (1998);
allí se ve a William Shakespeare preparándolas para su uso, arrancando la barba
de las plumas antes de usarlas ya que se pueden empapar de tinta, tapar la
visión del papel y generar una distracción. Su uso era limitado, ya que se
estropeaba la punta rápidamente y el afilarlas tenía también un corto recorrido,
el de la longitud de la pluma.
Y, finalmente, el cuarto palo, que es aparentemente
un bastos, un clásico bastos de la baraja española, pero no, no lo es, es un
lápiz. Si nos fijamos bien, tiene punta y por ella sobresale el grafito de un
lapicero.
Los 10, 11 y 12 son las clásicas
representaciones de la sota, el caballo y el rey, sin nada reseñables.
Hay varios adornos que se repiten en la
baraja. Por ejemplo, un carcaj lleno de flechas, que se ve en el 4 de libros
de las cartas de Abraham o en el 4 de bastos-lapiceros. También se
repite la presencia de flores en el As de libros de las cartas de Abraham,
en los 4 y 5 de pluma de ave y en el 4 de bastos-lapiceros. Estos
adornos no parecen tener otra función que la decorativa.
Los números llegan hasta el 9, para poder utilizar la baraja en más variedad de juegos.
AUTOR: Valentí Julià
FECHA DE ADQUISICIÓN: 2026
LUGAR DE ADQUISICIÓN: Internet
EDICIÓN: Naipes Comas
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